Que la felicidad sea el camino, no la meta.
- 2 ene 2020
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 7 jul 2021
"Que la Felicidad Sea el Camino, No la Meta."
La frase que cerró & abrió ciclos. 🍂🍃
CIERRE
Era el último día del año y aquí estaba en la sala del apartamento (desde donde escribo ahora) con música alta, una taza de café a medias casi fría, vistiendo un sweater tejido rosado, y el cabello recogido en una cola despeinada. Se podrán imaginar un estilo "messy cute" como las fotos de Pinterest, solo que quítenle la parte cute. Me lo gocé en compañía de quien más conocí durante el año. Comencé el 2019 reflexionando que había estado durante mucho tiempo esperando resultados, sin embargo, no sabía de qué. Me fue bastante frustrante sentir que estaba estancada y que no estaba logrando nada. Entonces entre pensamientos fugaces, construí una idea propia con conceptos que llevaba mucho tiempo escuchando. Me di cuenta de que:
“Hay tiempos de siembra & tiempos de cosecha.”
Era ilógico esperar cosecha si no había sembrado nada (más allá de los infinitos estudios). Entonces lo hice la típica resolución: sembrar.
"No te deseo un año maravilloso donde todo sea bueno. Ése es un pensamiento mágico, infantil, utópico. Te deseo que te animes a mirarte, y que te ames como eres. Que tengas el suficiente amor propio para pelear muchas batallas, y la humildad para saber que hay batallas imposibles de ganar por las que no vale la pena luchar. Te deseo que puedas aceptar que hay realidades que son inmodificables, y que hay otras, que si corres del lugar de la queja, podrás cambiar. Que no te permitas los "no puedo" y que reconozcas los "no quiero".
SEMBRAR
Como buena optimista (aunque no siempre), alimenté los sueños. Comencé a escribir e hice listas. Muchas listas. Escribí listas de sueños, de metas a largo y cortos plazo, de planes inmediatos y futuros… Busqué fotos para visualizar y por primera vez monté mi mapa de sueños. Era un concepto que había escuchado por muchos años, pero no lo había llevado a cabo, y debo confesar que sí funciona. Tomé prestados algunos libros, y organicé un poco algunas ideas. Así, con ese pequeño “surviving pack”, me lancé a vivir el año un día a la vez. Experimenté, intenté cosas nuevas, aprendí, viajé, volví a los básicos, crecí, pero sobre todo me amé y valoré más. Conocí más de cerca el amor propio. Aunque es una tarea ardua, vale la pena. Y entre tantos verbos de acción, llegó diciembre que valió por casi todo el año.
"...Te deseo que escuches tu verdad, y que la digas, con plena conciencia de que es solo tu verdad, no la del otro. Que te expongas a lo que temes, porque es la única manera de vencer el miedo. Que aprendas a tolerar las "manchas negras" del otro, porque también tienes las tuyas, y eso anula la posibilidad de reclamo. Que no te condenes por equivocarte; no eres todo poderoso, Que crezcas, hasta donde y cuando quieras. No te deseo que el 2020 te traiga felicidad. Te deseo que logres ser feliz, sea cual sea la realidad que te toque vivir" ( Texto de Mirta Medici, psicóloga argentina. )
COSECHAR
Diciembre fue… mágico. Tuve que pensar como describirlo porque sucedió de todo un poco. ¿Se acuerdan del mapa de sueños de enero? Pues llegaron las buenas noticias. Sin darme cuenta casi todo lo que coloqué en fotos, se hizo realidad. Llegaron nuevas oportunidades y con ellas nacieron nuevas metas. No lo podía creer. ¡El poder de la atracción es real! Aunque también hubo días en los que todo se me vino abajo en segundos, debo admitir que también fueron de los días donde más crecí y aprendí a llorar. - ¿Cómo así? ¿ Ésta que se cré’? – aunque entiendo que es algo normal, bueno para soltar, necesario, y saludable, no me gusta hacerlo. Pero aprendí a soltar con eso.
Y como pollo pa’ sopera, el año estaba ready para acabarse. Llegó el último día del año y me lo gocé en cantidad. Tomé café, usé ropa cómoda, cogí aire fresco, canté, baile, & me encontré otro poquito.
Navegando en las redes sociales observé muchas cosas repetidas como “crecimiento”, “amor propio”, “metas” alcanzadas y trazadas, “visualizar”, entre otras. Me di cuenta de que para muchas personas fue un año bastante parecido, pero sobre todo fue de “crecimiento”. Entonces si tuviera que escoger la palabra que caracterizó el año, seria esa.¡Que chulo es vivir! Cuando nos volvemos más empáticos, abrazamos nuestro alrededor, y nos damos cuenta de que a pesar de ser diferentes como individuos, también somos muy parecidos al del lado. Eso es lo que hace sociedad, lo que nos hace gente.
Este año va a ser EL año. Repetir lo bueno, aprender de lo que no funcionó, soltar, recoger, aprender, sobrevivir, pero también vivir a la máxima potencia, porque si no, ¿Por qué llamarla vida?
¡¡Que el 2020 sea de quién lo haga suyo y lleno de lo que sea que desee!! Nada es imposible, y el límite es el cielo para el que no busca escalera. Fluyan y que nada influya. ¡A darle con to’!




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